
A unos pocos kilómetros del centro de Burgos se alza el monasterio de la Orden de la Cartuja, su construcción se inicio con el rey Juan II, pero tras su fallecimiento fue continuada por los Reyes Católicos.
Las obras se realizaron en la segunda mitad del siglo XV dirigidas por los maestros Juan y Simón de Colonia.
La entrada al Templo se hace a través de un sencillo pórtico, que acoge la portada gótica, en cuyo tímpano muestra la Virgen de Miraflores. Después se pasa al atrio abierto, dónde se sitúa otra hermosa portada encuadrada por pináculos, con la Piedad en el tímpano y las armas de Juan II en las enjutas.
La iglesia es de nave única y esta cubierta con una gran bóveda de crucería con tercelotes.
Al ser un templo cartujo se dividen los espacios con rejas o retablos, el sitio para los sirvientes o laicos, el coro de legos y el coro de padres.

