Figueres, la joya del norte de Catalunya

FIgueres

El pueblo gerundense de Figueres es conocido sobre todo por el Museo Dalí y sus característicos “huevos”, la atracción turística más importante del municipio. No obstante, Figueres cuenta también con un importante patrimonio monumental del cual nos haremos eco hoy.

Para comenzar, podemos destacar sus viejas murallas medievales y el castillo de San Ferran, además de muchos ejemplos de la arquitectura modernista y neoclásica que podremos ver a lo largo y ancho de la ciudad.

Entre otros atractivos, su propia situación geográfica es una de ellas, el cual nos permite descubrir el gran potencial turístico que nos ofrecen todas las localidades de la Costa Brava. Situado en medio de dos paisajes irreconciliables, por un lado la Cordillera Pirenaica y por otra la Costa Brava, Figueres es una ciudad que nos ofrece grandes y atractivos monumentos a visitar.

A las afueras, como dominando la ciudad podremos encontrar el castillo de Sant Ferran, una fortaleza levantada en el siglo XVIII. Sus impresionantes dimensiones y sus más de tres kilómetros de perímetro lo convierten en una de las fortalezas más grandes de Europa.

El Museo Dalí en Figueras

 Museo Dali

Uno de los placeres que tiene viajar por nuestra cuenta es que a veces tenemos la oportunidad de encontrarnos con algo maravilloso e inesperado. En cierta ocasión, estuve de excursión al sur de los Pirineos. Decidimos entrar en Francia por la zona de Portbou. Pero, antes de ello, quisimos detenernos en Figueras para comer. Cuando caí en la cuenta, allí estaba… el Museo Dalí.

Lo reconocí por las fotografías, pero nada tiene que ver con la realidad. Desde el exterior ya nos da una idea de la visión surrealista del genial artista. En la parte delantera del techo hay unos huevos gigantes. Tomamos un café y un bocadillo en un restaurante cercano, y nos acercamos al museo. Había bastante gente, a pesar de ser otoño. Nos dijeron que en verano sí que había que hacer cola.

Me encanta la pintura, y, desde mi visita al Museo Dalí, mucho más. Relojes casi derretidos, elefantes con las piernas muy delgadas, hormigas caminando por todo el lugar, muletas apuntalando todas las cosas. La imaginación de Dalí desborda a todos los turistas que se acercan a este museo.