Olivenza, legado portugués en Badajoz

Olivenza

Entre España y Portugal, así es como geográfica e históricamente podemos definir la ciudad pacense de Olivenza. Fundada por los caballeros templarios a mediados del siglo XIII, el hecho de haber pertenecido en varias ocasiones al país luso hace que hoy nos encontremos en ella una serie de elementos propios de aquellas tierras.

Precisamente no sería hasta principios del siglo XIX cuando pasaría a formar parte de España. Durante los años anteriores se construyeron buena parte de los monumentos que hoy podemos ver en su centro histórico, de ahí que a nadie le extrañan las huellas portuguesas que marcan su patrimonio.

Si queremos dar un paseo por él tenemos que situarnos en primera lugar en la Plaza de Santa María, donde precisamente se levanta la Iglesia de Santa María del Castillo, un edificio propio del renacimiento portugués. Es ver este templo y compararlo con otros dentro del territorio luso y no encontrarle muchas diferencias.

Otro de los grandes monumentos de Olivenza es sin duda su castillo, que sobresale hoy imponente como atalaya defensiva sobre la ciudad gracias a su Torre del Homenaje, construida en el siglo XV bajo el reinado de Alfonso IV de Portugal. La fortaleza alberga en la actualidad el Museo Municipal González Santana.

Seguimos nuestro recorrido por Olivenza para descubrir otros edificios de enorme interés, como el Palacio de los Duques de Cadaval en la Plaza de la Constitución (magnífica su fachada manuelina del siglo XVI), o la Iglesia de Santa María Magdalena, también de la misma época y del mismo estilo.

Nos quedarían conocer la Casa de Misericordia frente a la Puerta de los Ángeles, entrada de la vieja ciudadela; el Convento de San Juan de Dios construido en el siglo XVI; y la coqueta pero muy animada Plaza de España, con sus palmeras y el empedrado del suelo de estilo portugués.

Realmente Olivenza es una ciudad tranquila a orillas de la frontera con Portugal y a menos de 30 kilómetros de Badajoz. Si estáis de ruta por esta provincia os recomiendo deteneros aquí y disfrutar de su legado portugués, fruto de siglos de historia, enjaezado con su esencia sencilla y tradicional.

Foto Vía Castillos de Extremadura

 

 

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