La Ermita de la Virgen de la Ermitana en Peñíscola

Ermita de la Virgen de la Ermitana

Peñíscola es sin duda una de las capitales turísticas de la región valenciana. Situada en pleno corazón de la Costa del Azahar, su imagen es una de las postales más conocidas del verano español. Asentada sobre un promontorio rocoso, quién no ha visto alguna vez la clásica foto con el castillo.

Pero no solo es esta fortaleza templaria del siglo XIV el único gran atractivo de la ciudad. Si tenéis reservados vuestros hoteles en Peñíscola a precios anticrisis, debéis pasear por su centro histórico para conocer monumentos como la Iglesia del Perpetuo Socorro, la Torre Badum o la Ermita de la Virgen de la Ermitana.

Precisamente esta última la podéis visitar cuando vayáis a ver el castillo, ya que está adosada a él. Fue construida a principios del siglo XVIII en estilo barroco y destaca especialmente por su cúpula revestida de azulejos multicolores, y que puede verse casi desde cualquier punto de la ciudad.

Aparece junto a la fortaleza ya que se erigió con la idea de que sustituyera a la vieja capilla que había en su interior. Ya veréis cómo las almenas están prácticamente junto a la fachada, de ahí que más que una iglesia independiente parece que forma parte del propio castillo.

En su interior, de planta de cruz latina con dos capillas a cada lado, se halla la imagen de la Virgen de la Ermitana. Cada 8 de septiembre se celebran las fiestas mayores dedicadas a esta Virgen. Durante las mismas se bailan les danses, unas danzas típicas que tienen su origen siglos atrás en el tiempo.

Además de estas danses tienen lugar fuegos artificiales, la soltá de vaquillas y los desfiles de Moros y Cristianos. Unas fiestas que en realidad se llevan a cabo desde el 7 de septiembre hasta el segundo domingo consecutivo. Así que no penséis que cuando acaba agosto se culmina el verano en Peñíscola.

Hay una pequeña leyenda asociada a esta imagen y que se suele contar cuando se visita la iglesia. Según la tradición, fue el apóstol Santiago quien trajo a la Virgen de la Ermitana hasta la Península Ibérica. Con la presencia de los musulmanes se escondió en una cueva, y cuando estos fueron expulsados se volvió a recuperar.

Si estáis en la ciudad no perdáis la oportunidad de visitar su castillo. Junto a él la Ermita de la Virgen Ermitana, una de las iglesias a la que suelen tener más cariño los habitantes de Peñíscola.

Foto Vía Foro Ciudad

 

 

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